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Los Extraterrestres y Nosotros, Vol. 1 - 2

02/08/1999



Pasaron los años y el Grupo de Estudios Ramatís tuvo sus altas y bajas, como casi todo en la vida, y siempre que fue posible los queridos amigos de Orión nos visitaban. En todas las ocasiones que se dejaron ver por los médiums videntes, se presentaban bien altos, fuertes, bonitos, fisionomía simpática, lindos ojos manifestando alegría y paz, sin embargo nunca más logramos guardar sus mensajes, creo que el motivo fue el distanciamiento hacia el Grupo del compañero quien les servía de canal de comunicación, hasta que en enero o febrero de 1993 ocurrió conmigo un hecho muy interesante.

Era un sábado, como cualquier otro de verano. Me levanté de la cama temprano y me preparé para ir a trabajar. Mi hijo me llamó: "Mamá, vamos, ya estoy listo" y yo oía el ruido del motor del carro.

Sin que lo pueda explicar, pues yo misma no me entendía, le respondí: "He decidido no ir más. Lo que tengo para hacer hoy lo haré el lunes".

Mi hijo salió y yo me cambié de ropa y regresé a la cama, adormeciéndome rápido y pesadamente. Algo muy extraño. Primero, porque nunca regreso a la cama después de haberme levantado, a no ser que hubiera pasado mala noche, aunque eso no había sido el caso; segundo, porque a pesar de la hora, 8:00 AM, ruido por todos lados, conseguí dormir nuevamente como si estuviera anestesiada, pues cuando desperté eran las 11:00 AM. Quedé sorprendida con lo inusitado del asunto.

Me repuse al poco tiempo y ahí comencé a recordar un sueño tan claro como si las cosas hubieran ocurrido en la 3era. dimensión, en un día de sábado cualquiera.

He aquí el sueño:

Me encontraba a la cabecera de nuestra mesa de trabajos, en nuestro Grupo, sin embargo el salón no correspondía a nuestra realidad. De espaldas hacia la entrada del salón sentí la presencia de personas que entraban y quedaban de pie a mis espaldas. Por más que me esforcé para mirar hacia atrás y ver lo que estaba pasando, no lo conseguía, ya que una fuerza más fuerte que la mía impedía que yo hiciera tan simple acto. Como no había otra manera, me quedé tranquila para ver lo que ocurriría. Sentí que introducían una aguja hipodérmica detrás de mi oreja derecha, después retiraban la jeringa y dejában la aguja. Pasé la mano por el sitio y logré tocar parte de la aguja que sentí era muy larga -más tarde supe que la aguja drenaría, del periespíritu hacia el cuerpo denso, la secreción que me provocaba a menudo la laberintitis alérgica. Pero, regresemos al sueño.

A mi derecha, también sentada a la mesa, estaba una médium vidente. Le pregunte a ella:

¿Quiénes son esas personas? Ella me respondió: "Son 3 hermanos de Orión" -y no me dijo nada más.

El lunes siguiente no perdí tiempo y, a la hora de los trabajos mediúmnicos, comenté a los compañeros sobre el asunto. Parece que los queridos hermanos sólo estaban esperando mi solicitud para que se presentaran, pues uno de los médiums de inmediato dijo: "Los hermanos están llegando sonrientes y piden que le diga a la señora que ellos la operaron, aliviando un poco el sufrimiento ocasionado por las crisis constantes de laberintitis; antes, sin embargo, consultaron su ficha kármica y vieron que esa ayuda ya podía ser administrada pues la señora en esta existencia ya había quemado gran parte de su karma, lo suficiente para tener derecho a ese socorro".

Nada nos es otorgado de gracia, en el cumplimiento de las Leyes de Dios no existen privilegios; a cada uno le es dado de acuerdo a su merecimiento, ya nos lo ha dicho el Maestro de Maestros Jesús, el Insigne Rabí de Galilea.

Otra médium vió la aguja insertada en mi periespíritu o cuerpo astral y les preguntó sobre eso. Ellos le respondieron que era para drenar la secreción. Todavía, el primer médium que los vió cuando entraron al Grupo, preguntó sobre sus nombres como recordatorio, ellos nos los dieron y son: Orton, Ortan y Ortanine. Enseguida, se fueron alegres y felices como vinieron, dejando un bienestar inmenso en nuestros corazones.

Lectores amigos, nuestros hermanos extras, más evolucionados que nosotros, son un amor; ellos consiguieron en algunos minutos darnos una carga de energía, mezcla de salud, alegría y paz, muy grande. Salimos de esos encuentros tan livianos, tan eufóricos y en paz con nosotros mismos que no conseguimos dormir por algunas horas.

Como aclaración agrego que la laberintitis alérgica me masacró; el tratamiento alopático la empeoró, el homeopático la alivió bastante. Empecé acupuntura, pero no tuve valor para continuar pues, en determinados puntos en que la aguja tocaba, sentía verdaderos choques eléctricos y choques que me aterraban.

No se si estoy definitivamente curada de esa enfermedad, pues se que es una expurgación psíquica, no me atrevo a preguntar y prefiero ignorarla y, mientras eso, va para un año y siete meses que vivo sin ella, gracias a Dios y a mis queridos Orton, Ortan y Ortanine. En cuanto al sueño pesado en aquella inolvidable mañana de sábado, fueron Ellos quienes me pusieron a dormir con el fin de operarme.

Destellos de la Vida!

Créalo si usted quiere!

 

Pedimos a nuestros hermanos de Orión que nos dieran un mensaje para cerrar este capítulo y ellos nos transmitieron lo siguiente:

 

Final de los Tiempos - Tiempos de Paz

Queridos Compañeros y Hermanos,

"Que la Luz que ilumina el Universo sea también el farol que aclare los destinos del Planeta Tierra".

Invocados por la generosa simpatía que se nos dedicó, y con el permiso de las Huestes Superiores, abrimos nuestro corazón al sentimiento de fraternidad universal con la intención de promover nueva oportunidad de intercambio entre seres de otras esferas y los hermanos de la Tierra.

Compartimos con ustedes las preocupaciones en cuanto al futuro de este Orbe, razón por la cual nuestro mensaje tal vez pudiese ser titulado "Final de Tiempos - Tiempos de Paz".

Desde hace algunos años su humanidad viene experimentando cierta dosis del único medicamento capaz de sanar, de una vez por todas, el mal que la aflige. Mientras tanto, algunos factores, ya previsibles, consiguen impedir su poder de reacción de manera que la Espiritualidad responsable sólo ve como alternativa una administración de una dósis más potente, capaz de inhibir la acción del factor principal: la insensibilidad humana.

El remedio al que nos referimos, a pesar de estar empaquetado bajo material de fuerte impacto, presenta en su fórmula mecanismos capaces de despertar el sentimiento de unión entre los hombres, señalando tiempos nuevos, tiempos de Paz.

Se trata del dolor, elemento activo en lo más íntimo, que aunque haga sufrir, recupera y fortalece.

La creciente onda de violencia en el Planeta tiene sus orígenes en la propia necesidad humana de experimentar el dolor, como forma de perfeccionarse, principalmente en la situación de finales de ciclos planetarios, de los cuales ya tienen conocimiento.

De esa manera, invitamos a aquellos que ya se ajustaron al clima de Paz, necesario al período de tan grandes transformaciones, individuales y colectivas, representando células saludables del Organismo Terrestre, para multiplicarse por la fuerza del Amor, de modo que sea menos traumática y dolorosa la fase de tratamiento a la que están siendo sometidos.

Tenemos esperanza de que todos ustedes sabrán conducir la vida en equilibrio, confiando en la Sabiduría del Padre de todos nosotros, hermanos interplanetarios.

Paz,

Hermanos de Orión

Gracias Hermanos, muy agradecida también por este intercambio mental maravilloso que existe desde hace años entre nosotros.

Ya decía el Gran Sabio de Galilea, Jesús:

"Busca y encontrarás! Pide y se os dará."

Y nosotros buscamos y encontramos, pedimos y recibimos.




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