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Una muerte violenta

19/03/2009



¡Hermanos amados!

¡Saludos amigos!

Al adentraros el Mundo de los Espíritus de forma violenta, ignorando las leyes que aquí prevalecen, enfrentáis innumerables dificultades hasta que os adaptáis a las nuevas condiciones de vida.

Mucho me han ayudado los hermanos dedicados, trabajadores incansables de la Siembra de Cristo, que no escatimaron esfuerzos para atenderme y esclarecieron mis dudas naturales, me facilitaron los recursos que me faltaban, en la tristeza y la soledad, en el amparo del dolor y la nostalgia derivada de la separación entre los planos físico y espiritual.

Los amigos que cultivamos en la materia y la familia de la cual formábamos parte ya no siguen con nosotros. Sólo nos acompañan los recuerdos y estos no llenan el enorme vacío de los encuentros y desencuentros a los que nos habituamos en el día a día de la convivencia en la Tierra.

También me ayudaron, y mucho, las lecciones transmitidas por mis padres, valores morales, orientaciones espirituales que aunque no las tomé tan en serio como debería, dormían como semillas inmersas en la tierra de mi alma.

El amor incondicional de los hermanos que me rodearon fue como el agua limpia que riega las semillas que germinan y crecen, permitiendo que den sus frutos, aquellos que procuré a través de los mensajes en forma de libro, para compartir con todos.

En un lenguaje jovial, atendiendo al imperativo de elucidar y esclarecer a las criaturas encarnadas, seguí las orientaciones superiores, dedicándome a dictar obras de esclarecimiento e invitación a la renovación, que hablasen del mundo espiritual y de nuestra visión sobre la vida más allá de la materia.

Hoy, más que cuando comencé este trabajo, comprendo la enorme responsabilidad delegada sobre mí por la Misericordia Infinita del Creador. Preparábamos en el astral los faros que iluminarían los caminos de paz para los jóvenes encarnados.

¡Oh Dios! Insondables son Sus Designios. No somos dignos aún de tanto amor como envuelve nuestras almas que aún tropiezan y están indecisas en la jornada de evolución.

Gracias a la fuerza de los Mentores y Guías conseguimos concretarlo, entregando mensajes de amor, bondad, perdón, esfuerzo personal, renuncia y trabajo para los jóvenes.

Hicimos nuestra parte, sin embargo, ¿de qué sirven tantos libros en las estanterías, si aquellos que necesitan leerlos no lo hacen?

Para que los lean no es suficiente con nuestro trabajo incesante, alertas y consejos en el oído.

Ya no son suficientes las charlas nocturnas a las que son invitados nuestros jóvenes que frecuentan las Casas de Caridad.

Más que eso, es necesario e imprescindible que los responsables de los ideales de los jóvenes atiendan la llamada y asuman su responsabilidad, orientando a las lecturas y al estudio del conocimiento de la vida espiritual.

Cuando la "mirada de la Bestia" recae sobre el abundante pasto de la energía de las jóvenes criaturas encarnadas, es urgente que padres y madres redoblen su mirada de protección y sus palabras de orientación sobre la juventud embriagada por los placeres de las ilusiones materiales.

Tened coraje, pues aunque os parezca difícil, una tarea casi imposible, nada podrá impedir que una familia recupere a un joven que desea ser recuperado, pues es la Voluntad de Dios que todos necesiten ayuda, y por ella suplican, que sean atendidos.

Hermanos, elevad vuestro pensamiento a Dios y unid vuestros propósitos a los propósitos del Ejército de Cristo.

Liberad a vuestros hijos e hijas de los incontables suplicios de una vida perdida en la estela de la improbidad.

Levantaos, y como soldados luchad por el amor de aquellos que engendrasteis como hijos, abatiendo a los enemigos que se aproximen a ellos, acreditándoos en los combates por vuestro amor incondicional, junto a las filas del bien.

No os olvidéis que es un tiempo de luchas y aquellos que se no quieran luchar serán fácilmente abatidos. Aquellos que no quieran empuñar sus armas estarán vulnerables a los ataques de los enemigos altamente armados y especializados en el asedio infeliz a las criaturas.

No exagero con estas palabras, leed cuidadosamente los mensajes que os hemos ofrecido y encontrareis en su conjunto la perfecta intención de Cristo en prepararos para este tiempo presente.

Estamos todos envueltos en la "transición planetaria". Quién no está con la Luz, está contra la Luz y solamente cuando termine el combate final, estaremos libres para recomenzar.

Uniendo nuestros esfuerzos aumentamos la oportunidad de vencernos a nosotros mismos, superando lo que desde hace siglos no nos permitieron superar.

La victoria de la Luz ya es segura, pero nuestras victorias particulares aún están por escribirse.

Sigamos fuertes, lúcidos y tenaces en la persecución de nuestro objetivo de progreso.

A mi madre y a Cezinha os mando un fuerte abrazo del hijo que os ama inmensamente.

Luiz Sérgio

La Médium: ¡Hola hermano, que bueno que estés entre nosotros! Tu mensaje parece diferente; te sentimos serio, diferente del aire bromista de siempre.

Luiz Sérgio: A pesar de la fe en permanente edificación, me preocupan los terribles planes que arrastran a los jóvenes por caminos despreciables.

Hipnotizados, pierden su propia voluntad al comprometer el ejercicio de su libre albedrío y someterse a la voluntad de "seres innobles".

No hay injusticia divina. Pero es penoso observar, constantemente, la pérdida del brillo de la juventud y ver crecer la sombra dominando sus ojos, sin nada que podamos hacer para recatarles del horror.

Sigamos con amor al prójimo, fe en Dios y manos a la obra.

Luiz Sérgio

GESH – 07/06/2008 – Vitória, ES – Brasil




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