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La vida pulsa en todas las dimensiones invisibles para vuestros sentidos materiales

19/10/2009



Hermanas,

Al compilar la Doctrina de los Espíritus, entregué mi vida al cumplimiento de mi misión, programada desde mucho antes de lo que yo sospechaba, con el objetivo de dar un impulso renovador a la humanidad terrena.

A pesar de haber renegado del Divino Mensajero y haberlo crucificado sin piedad, una nueva chispa de esperanza brilló en el corazón de los Seres Superiores, que pensaron que la humanidad despertaría al escuchar las voces de los entes queridos que dejaron de vivir en la tierra…

No obstante, como la obra de Dios no recae sobre los hombros de un solo hombre, vendrían otros para continuar la tarea, para fortalecer el precioso mensaje del plano invisible. Sin embargo, a pesar del momento psicológico, propicio para que la humanidad recibiera la voz de los espíritus, los hermanos humanos, haciendo uso de su libre albedrío, nuevamente equivocados en sus elecciones, se mantuvieron arraigados a las mentiras seculares de las iglesias sectarias, pues oír la voz de los espíritus, creer en sus palabras, demanda una acción renovadora y bienhechora de cara al prójimo y a la práctica inolvidable de las Lecciones del Evangelio de Jesús.

Al descubrirse las cortinas del ciclo planetario de pruebas y expiaciones se muestra una humanidad que no aprovechó las lecciones extraordinarias que el "cielo" le envió para su propia ascensión espiritual.

El trabajo de las Huestes del Bien para que despierten las consciencias de los hermanos terrenos es dinámico e ininterrumpido; sin embargo, en esta fase de separación de la paja y el trigo, el conocimiento difundido acerca de la vida más allá de la materia es de poca importancia, pues las criaturas del "final de ciclo planetario" están inmersas en el fango innoble del crimen y deben ser socorridas y amparadas, para que puedan despertar a las nociones rudimentarias de la vida.

Hermanos, la vida pulsa en todas las dimensiones invisibles para vuestros sentidos materiales; deshaceos de los sentimientos degradantes de vuestra alma y dejad que brille la luz de la renovación a través del amor al prójimo. Lanzaos a la práctica del Evangelio de Jesús para que alcancéis las puertas de la Regeneración.

Nacer, crecer, morir, renacer una vez más, tal es la Ley que a todos afecta, ya sea en los Mundos de Pruebas y Expiaciones o en los Mundos de Regeneración.

Salve Jesús, el Divino Mensajero que a todos nos guía.

Allan Kardec

GESJ – 06/10/2009 – Reunión Pública – Vitória, ES – Brasil




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