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Vuestro Mundo se hunde en el fango

19/11/2011



Nosotros, los pueblos habitantes del Universo, venimos hasta vosotros, habitantes de la Tierra, en el nombre de la Misericordia y la Compasión, para activar en vuestras memorias extra corporales, el recuerdo de los múltiples mundos anteriores a la Tierra, que acogieron a vuestras centellas divinas.

Evolucionasteis desde el mineral al vegetal, ganando fuerza en otros orbes.

Progresasteis del vegetal al animal, dejando vuestra huella en mundos en formación.

Avanzasteis del animal al Elemental, trayendo los instintos preparado para la manifestación hominal.

Movilizasteis y engrandecisteis fuerzas naturales, favoreciendo el desarrolle de los obres donde habitasteis.

Como humanos, os manifestasteis en Mundos Primitivos, constituyendo humanidades inferiores, desprovistas del conocimiento elevado y de la capacidad mental en funciones superiores.

Progresasteis, os civilizasteis y os consumisteis en el atraso atribulado de las guerras conquistadoras. Os perdisteis en vanas disputas suicidas.

Deportados, vuestra capacidad mental semi-evolucionada quedó embotada. Orbitasteis en el planeta hasta obtener la autorización para reencarnar en su dimensión.

Os olvidasteis de la trayectoria milenaria del progreso vivido, adhiriéndoos tan fuertemente a la densa materia, que nuevamente corréis el riesgo de sucumbir con ella.

La ambición, el orgullo y el egoísmo desestructuraron los ligámenes que equilibraban, perjudicando el proceso de ascensión espiritual. Se llevará a cabo una nueva transformación energética, elevando a la Tierra en la escala de los Mundos y su humanidad estará impedida de habitarla si no acompaña el salto evolutivo del Planeta.

Demorarán en la etapa comprendida entre el ser humano y el ángel todos los que, inconscientes, se han dejado guiar por sus instintos inferiores, hasta que, en una nueva morada, expuestos a nuevas experiencias compatibles con sus "nuevos hogares", despierten al progreso concedido y escogido por el libre albedrío, dando continuidad a la ascensión espiritual.

P – ¿Hermana, puedo preguntar?

R – Sí.

P – Desde pequeño vengo pensando en lo que hay después de la muerte. Ahora que conozco la Doctrina me quedo pensando qué vendrá después de tantas encarnaciones. ¿Hasta dónde vamos, qué viene después? Pensar en todo eso a veces me genera una aflicción...

R – Es natural que la mente limitada por el parco conocimiento espiritual se pierda en devaneos al intentar alcanzar lo que aún no puede. La mediunidad es la puerta abierta a lo invisible, pero sólo debe ser activada mediante criterios rigurosos y finalidades superiores.

P – Pero ya pensaba en esas cosas cuando era pequeña, antes de la mediunidad.

R – No te convertiste en médium al conocer la Doctrina de los Espíritus. Ya naciste una medianera, comprometida con el trabajo, que despertó tras un tiempo aplazado. En tus divagaciones juveniles nos buscabas, añorando y deseando el contacto saludable y puro que nuestro mundo te podía proporcionar.

P – ¿Puedo saber de qué mundo hablas?

R – No pertenecemos a vuestro Sistema Solar. Habitamos en las Pléyades.

P – ¡Es verdad! Tengo ganas de volver a un lugar, pero no sé adónde es, viajar por el espacio, conocer otros mundos, estudiar las formas de vida que viven en ellos, conocer las bellezas de la creación...

R – Esos anhelos son recuerdos de la científica que transitó los caminos de la investigación, y se estancó en el progreso que debiera haber continuado, siguiendo hacia la caída y la degradación.

Y como tú, muchos hermanos humanos dejaron amigos, trabajos y familias lejos de la Tierra y de este Sistema Planetario.

En estos momentos volvéis a vivir un período de cambios que os puede facilitar el regreso o induciros a una nueva degradación; garantizar vuestra permanencia en la Tierra ya renovada o conduciros a otros orbes semejantes a la Tierra actual, para despertaros del sueño estancado por vuestra rebeldía.

Aquellos que se han acostumbrado al robo de energías ajenas, insistiendo en prácticas contrarias a las Leyes de Dios, por propia voluntad serán aislados en Mundos Inertes, procediendo entre semejantes luchas y combates feroces, hasta que se disperse toda la energía que no les pertenece, devolviendo a aquel orbe todo lo que robaron.

Las Leyes que rigen los mundos son inmutables y perfectas, así como es perfecto Aquel que os creó.

Cuanto antes comprendáis tal realidad, más cerca de la felicidad estaréis, pues sólo en Su Omnipresencia encontrareis el sentido de la existencia.

Vuestro Mundo se hunde en el fango. Como reacción, el fuego quemará las impurezas que incansables trabajadores levantan entre el polvo de los abismos. Al final, el movimiento de las aguas lavará el Orbe, disponiendo en nuevos lugares las partes habitables para que las ocupen una nueva humanidad, que ayudada por añorados amigos, colonizará y habitará como humanidad en regeneración, un Nuevo Mundo.

Os falta fe.

Trabajad para edificarla y todo lo demás os será concedido.

Tuella

GESH – 28/10/2011 – Vitória, ES – Brasil




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