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Suben a los Cielos

18/02/2002



Amados!

Se derrama sobre la Tierra una cascada de Amor Divino que invade los corazones afligidos como bálsamo de esperanza en medio de tempestades tormentosas.

Dulces paisajes se descubren ante los ojos maravillados de los hijos de Dios, sin embargo para ver semejante belleza el observador debe estar inmerso en la psicósfera saludable del amor, de la comprensión y del perdón.

El observador tiene que estar influenciado por la suave brisa de la humildad, conduciendo sus pasos por el bracero ardiente de la Fe. En caso contario, los seres humanos de hoy verán solamente el dolor y el miedo.

Suben a los cielos súplicas por la paz, sin embargo falta paz en los corazones.

Suben a los cielos súplicas por una vida mejor, sin embargo pocas son las manos extendidas hacia el prójimo.

Suben abundantes pedidos de socorro a lo cielos, sin embargo pocos corazones se entregan con fe a los designios del Padre.

Hijos amados, ¿cómo quieren ser oídos cuando rechazan las orientaciones de renovación que les llegan?

Agudicen sus oídos y miradas y sobre la luz que se esparse sobre ustedes inclínense para recoger las respuestas a las inquietantes preguntas que lanzan al espacio.

En el universo no existen milagros sino trabajo. Trabajen pues para renovar la densa psicósfera terrestre que les encierra en la más terrible de las prisiones: las tinieblas.

 

Joanna de Angelis, el 26/10/01
GESJ, Vitória (ES), Brasil

 




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