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Por el Camino de la Redención

21/05/2015



Salve Jesús, Maestro de la Paz y la Luz!

Nada temáis, amigas y hermanas. El Maestro está por nosotros y Su Amor nos protege y nos protegerá por toda la eternidad. Entregaos a este amor y compartid con nosotros el abundante alimento que Él proporciona a nuestras almas. Y alimentados, todos nosotros nos encontraremos en la presencia de Jesús.

Los síntomas que podáis presentar apenas serán un vehículo de drenaje, como tu tos, hermana, que drena secreciones fuertemente adheridas por las dificultades del camino y las luchas férreas.

Alégrate cada vez que todas, pues eliminas toxinas perniciosas y es un regalo de Dios esta tos que elimina; es un regalo de Dios la dolencia que drena el mal, la mácula, el tumor que es gangrena para vuestra alma, dolencias que traéis y que el Maestro Jesús ha estado curando a lo largo del tiempo.

Si pudieseis vislumbrar la pureza que va tomando el cuerpo espiritual una vez transmitida la vibración del Maestro, que reconstituye, restaura, repara, corrige cada hilo de nuestros cuerpos sutiles.

Al Padre le damos las gracias por la oportunidad bendita de trabajar en Su Siembra. Damos gracias por poder cuidar de vosotras, nuestras hijas, hermanas, esposas de otrora, a quienes debíamos cuidar en aquellos tiempos pretéritos y no supimos hacerlo. Pero hoy, Él, en Su Magnánima Bondad, nos facilita, a través del servicio, la redención de nuestras almas culpadas, por el desprecio, por la negligencia e ignorancia de ayer.

Agradecemos igualmente a vosotras, hermanas, por la docilidad mostrada ante la Voluntad del Creador. Por estar aquí trabajando en Su Nombre, incluso reconociendo que aún no poseéis las credenciales para tanto; superando los límites de la vergüenza, la culpa y el miedo, avanzáis en el nombre de Jesús, poniéndoos a Su servicio, con la esperanza de redimir las culpas y elevar el alma. Así lo enseña el Maestro Ramatis y Su mano firme os guía por el camino de la redención.

Sigamos dando hosanas a las alturas por la bondad de Dios, pues hermanas, es en la vibración de gratitud y bondad, benevolencia y armonía, donde se procesa la cura de nuestros males; no hay dolor o enfermedad que resista la vibración del más puro amor. Así curaba Jesús, así nos curó, así nos cura.

Que la paz sea con nosotros y conserve en vuestra mente el recuerdo de todo lo que hoy vivís, como abono para vuestra fe. Que esta crezca robusta y fructifique en las acciones que la espiritualidad necesita y desea ver en vuestros actos, en vuestras decisiones.

Salve Jesús! Salve el Divino Médico de los Médicos, Jesús!

 

Bezerra de Menezes

GESH – 21/02/2015 – Vigilia Jacaraípe – Serra, ES – Brasil




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