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De aquel que un día el destino concedió el honor de dirigir esta grandiosa patria

14/03/2016



Queridos hermanos

Pasada la fase de recuperación de la actitud insana cometida contra mí mismo; apaciguada la conciencia después de un largo período de sufrimiento y culpa, y considerando las atenuantes las cuales ni yo mismo era sabedor, a vosotros me dirijo, queridos hermanos brasileños, rogando serenidad y reflexión en estos momentos de dolores que asolan el planeta y en particular nuestro querido Brasil.

Así como he recibido el apoyo amoroso de cuantos juzgaba pequeños en la Tierra, escondidos en el anonimato de los más humildes siervos a mi alrededor, hoy he reconocido, elevo mi pensamiento al Padre Grandioso, rogando bendigo esta patrio que mucho amo, cuya representatividad se manifiesta en la figura de trabajadores de las más diversas razas: negros africanos, blancos europeos, indígenas nativos y los hermanos asiáticos, todos respondiendo por el progreso de esta gran Nación.

Si el pasado me colmó de glorias inmerecidas, en el presente, como deuda de gratitud, desde el plano donde me encuentro, quiero retribuir en súplica de bendiciones a este pueblo alegre y trabajador, deseándoles un futuro feliz, donde los esfuerzos de cada uno se superpongan a los problemas y tribulaciones presentes, en beneficio de toda la colectividad.

Finalizo agradecido por la oportunidad, mientras ruego al Señor, bendiciones de Paz y Armonía a todos.

Un fraternal abrazo de aquel al que un día el destino concedió el honor de dirigir esta grandiosa Patria.

Paz para todos.

Getúlio Vargas

GESJ – 07/04/2008 – Reunión de Directoría – Vitória, ES – Brasil




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