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Deshonrar la Patria del Evangelio es corromper la propia mente

05/04/2018



Hermanos, que la paz y la bondad hagan desbordar en júbilo y amor vuestros corazones.

Mucho nos alegra la reencarnación pasada en Brasil. Conscientes de nuestras obligaciones ante el Plan Mayor, procuramos entregar a la administración de aquel pueblo naciente, la "Nación Brasileña", las lecciones aprendidas en las jornadas terrenas.

Nos importaba imprimir en la administración de las ciudades, las preocupaciones e inquietudes de nuestro espíritu acerca del futuro, designando en la forma de los documentos oficiales, las directrices de una vida en consonancia con las Leyes de Dios, que es también una vida en armonía con las Leyes de la Naturaleza.

Inmersos en la vestimenta física (encarnados), no teníamos la consciencia clara de los motivos que movían nuestra alma de brasileño.

Sin embargo, hoy, delante de los desvirtuamientos que se está volviendo el País, nos sentimos obligados por nuestra consciencia a esclarecer que vosotros, políticos, sois representantes de mandatos temporales bajo cuya responsabilidad reposan numerosas vidas humanas y otras formas de vida.

Siendo la vida obra de Dios, inmensa es vuestra responsabilidad, pues el Padre os confió los cuidados con Su Creación; deberéis responder sobre la forma como enfrentasteis tal desafío.

Espíritus grandemente comprometidos con las Leyes Mayores, llenos de esperanza prometieron dedicarse en la manutención firme del lema que conduce a la Patria Brasileña, en la dirección indicada, por la Brújula del Amor de Jesús.

El norte anhelado no es un lugar localizado en algún continente de vuestro Mundo. El punto hacia el que fue trazado el camino para el progreso de la Nación Brasileña era la "ejemplificación de la fraternidad", que otras naciones escogidas antes, no consiguieron alcanzar.

Para eso, vuestra población, mezcla de razas, fue amorosamente reunida, retirándose de la esencia de cada pueblo extranjero, las virtudes sublimes da alma.

Bien sucedido, el Proyecto Divino de crear en el mundo físico un ambiente fiel a la elevada tarea de multiplicación de los ideales de fraternidad realizándose, se constituyó un pueblo humilde, manso, fraterno, acogedor y alegre.

No obstante, aunque imbuidos de las más altas expectativas, los reencarnantes, candidatos a formar el pueblo brasileño, tienen a su libre albedrío, pudiendo, al entrar en el cuerpo de carne, abdicar de las importantes tareas y enderezar por los desvíos obscuros del alma.

Destinado a ser Corazón del Mundo y Patria del Evangelio, Jesús, bondadoso y justo, concedió a la sociedad brasileña la presencia de baluartes de la fe, consolidando el Espiritismo en la Tierra. Nacieron entonces ilustres brasileños que trabajaron y todavía trabajan en la comunicación y divulgación de las lecciones doctrinarias.

Como faro a indicar los peligros de la jornada, las Directrices Evangélicas orientan a los navegantes sobre roquedos de dureza insuperable, cuyo enfrentamiento fácilmente induce a naufragios.

Una nación conducida por políticos que no observan las Leyes de Dios, corre el riesgo de perder su rumbo, naufragando en las aguas turbias de la ganancia y la corrupción. Graves delitos cometen los gobernantes que se entregan a esas prácticas, pues sobre sus espaldas acumulan fardos de gemidos y dolor, de los gritos de angustia, de los bramidos de violencia, de los llantos de desesperación y pedidos de socorro.

Bajo su responsabilidad se deposita la receta de los sueños deshechos, de la esperanza asesinada, de las desilusiones incalculables.

Cada compromiso no cumplido que modifica el rumbo de la Nación Brasileña, representa pesado fardo en las manos de aquellos que flaquearon delante de las facilidades de la vida pública; duramente serán cobrados.

Herir el suelo de aquello que está destinado por Dios a ser el Corazón del Mundo, es hacer sangrar al propio corazón.

Deshonrar la Patria del Evangelio es corromper la sanidad de la propia mente.

Como brasileño vengo a llamar a la lucidez y rectitud de carácter, a todos los que cumplan mandatos electivos y prestan sus pensamientos, voces y actos, la conducción de la nación brasileña. Retomad la dirección del país, pues la violencia del naufragio inminente os asombrará, en el umbral del abismo en el que os encontráis.

Brasileños, vosotros que tenéis en la intimidad del alma, amor a la Patria, elevad vuestros pensamientos, palabras y acciones en favor de la rectificación del destino trazado para vosotros y creed en los Propósitos de Dios, pues Fuerzas Superiores comandan todos los acontecimientos.

Enviad oraciones fervorosas por el "saneamiento del ambiente político", desde donde parten las decisiones desastrosas, egoístas y desequilibrantes.

Enviad oraciones fervorosas en favor de los ambientes educativos, para que, el amor por el conocimiento pueda nuevamente, motivar actitudes de enseñanza y condiciones de aprendizaje.

Enviad vuestras oraciones fervorosas en dirección a las redes de asistencia a la salud, para que las condiciones de vida saludable favorezcan el caminar de los espíritus deudores.

Aún en actitud de oración fervorosa, enviad vuestros pensamientos a los responsables de las medidas correctivas en aquellos que yerran, para que ellos tengan la oportunidad de corregirse, así como la reencarnación os proporciona la oportunidad de renovación y de progreso.

Para todos los sectores, orad y observad el cumplimiento de las Leyes, sobre todo esta: "Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo".

No hay error en aquel que observa las directrices trazadas por Jesús.

Me despido, deseándoos a todos que la transición entre los desvíos tomados y la ruta definida por lo Alto, acontezca en medio de fluidos de paz, que se derraman sobre vosotros, en esta hora.

Paz entre hermanos.

 

José Bonifácio 

GESH - 02/06/2011 - Vitória, ES - Brasil

 

Nota: Extraído de la Divulgación 61




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