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La programación seguirá su curso

17/04/2018



¡Salve, el Maestro Jesús!

¡Salve, hermanas, en nombre de la Luz!

El planeta pasa por las transformaciones programadas para su evolución, para la apertura de la mente de los seres encarnados y de la gran masa de desencarnados que en él habita.

En el comienzo de las eras, cuando todavía no había espíritus encarnados en esas tierras, los psicólogos e ingenieros siderales trabajaban desarrollando el tipo psicológico, físico y moral, adecuado y necesario para la legión de almas destinadas a habitar este planeta, que ya aguardaban en el plano astral, momento en que pudiesen aportar en esa escuela evolutiva.

Los siglos fueron pasando y mientras no encarnaba a un gran líder para guiar e instruir a los espíritus brutos que aquí estaban, éstos seguían a los llamados "Grandes dioses", que nada más eran que seres iluminados que os conducían mentalmente en las sendas evolutivas.

La humanidad fue avanzando y renovándose. Nuevas caravanas de espíritus primitivos con la necesidad de esculpirse moral, social y espiritual llegaban al plano físico. Así, para ayudar en esa lapidación, hermanos evolucionados fueron encarnando en caravanas, con la misión de moldear al hombre terreno, cristianizándolo.

Se pasaron eras de enseñanzas. Pero los encarnados se fueron envolviendo con las Tinieblas, con guerras fratricidas. Hasta llegar al hombre del siglo XXI.

El gran ápice de la Tierra está en la venida del Maestro Jesús a la materia, para enseñar el camino, orientando al hombre hacia la Luz.

Hoy la humanidad vive un fin de ciclo planetario. Son ciclos individuales, familiares y de naciones. Por tanto, hermanos, no temáis los nuevos cambios que llegan a la Tierra, pues todas ellas están bajo el control de la Luz Divina, comandadas por mentes superiores, principalmente por el Maestro Jesús.

No os debilitéis cuando los hombres terrenos usan el nombre de Jesús para justificar las violencias y las guerras, pues ellos no reúnen condición ni autorización para ello.

En el momento actual son necesarias la unión y la confraternización entre los pueblos terrenos. A través del intercambio y del mestizaje entre razas y culturas, muchos seres alcanzarán el entendimiento de universalidad del espíritu y se convertirán en semillas para habitar los mundos superiores, sin embargo aquellos que después de ese proceso no consiguieren avanzar, serán encaminados a otras escuelas expiatorias.

Todo ese movimiento planetario comandado por los legisladores siderales que engloban razas, culturas y costumbres, no ocurre para destruir a las naciones, sino que pretende fortalecer a la humanidad y liberarla de los viejos patrones de comportamiento y querellas humanas, pues es preciso preparar a todos para las transformaciones que se avecinan de la Tierra y que tendrán que enfrentar.

El hombre no conseguirá alcanzar niveles superiores si él no vive las experiencias que objetivan su preparación, si no sale del cómodo círculo de la seguridad familiar, de la falsa felicidad, de las ilusorias religiones comandadas por líderes pequeñitos en el pensar y en el actuar, buscando principalmente los bienes materiales.

Entonces, cuando vemos un movimiento de migración entre países, sirve para romper el paradigma religioso, dictatorial, orgulloso y ambicioso de dominio. Ese momento busca romper todas esas barreras impuestas por los poderosos gobiernos. Es un cambio que comienza pequeño y, cuando alcanza la gran masa, el hombre se ve entregado y totalmente rendido a las Leyes universales.

Por tanto, hermanos, procurad comprender el momento planetario en que vivís, porque todos serán alcanzados por él. Al pasar los "tiempos finales", cuando rompe la aurora de un nuevo tiempo, la Tierra encontrará entonces al nuevo hombre civilizado, listo para edificar un nuevo planeta de luz, amor y caridad. Sin embargo, aquellos que no se ajusten a esa nueva programación para el planeta Tierra en su nuevo ropaje, serán conducidos a planetas de acuerdo con su patrón moral y vibratorio.

Nadie pasará incólume para la nueva era o él saldrá indiferente del planeta Tierra, todos serán modificados en su esencia, porque la Luz del Maestro, no es propiedad de una religión, es irradiada para todos, regida por un plano superior, muy por encima de la comprensión humana.

Que la Luz del Divino esté entre nosotros, humanidad encarnada y desencarnada.

Tened percepción del momento en que vivimos.

¡Salve, Jesús!

 

Emmanuel

GESH - 02/03/2018 - Vitória, ES - Brasil




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