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Portal Iniciático

15/05/2018



Viaje Astral, en 1992, con la visión de un "portal iniciático" en el corazón del maestro Ramatís y sus palabras.

Contemplábamos una linda noche, en el mes de julio. La luna brillaba, majestuosa, en el cielo, y una brisa suave acariciaba nuestros rostros.

Nosotros, del Grupo Ramatís, estábamos reunidos cantando el mantra, elevados por la belleza de la noche y por el clima de amor y fraternidad allí reinante, pidiendo por la paz universal. Del pecho de cada uno salían rayos de luz en forma de cometas luminosos.

Percibí, a nuestro lado, Entidades Superiores, vestidas con largas túnicas brillantes. Bajo su magnetismo de ellas, todo el grupo se desligó del cuerpo físico penetrando en la cuarta dimensión.

Fuimos transportados hacia una gran claro, en el centro de un lindo bosque. El césped, como un verdadero tapete verde cubría el suelo y los árboles eran majestuosos. Enredaderas con flores delicadas coloreaban aquel escenario de sueño. El cielo, de un azul intenso, se matizaba de rosa, lilas y dorado, en una danza mágica de colores, mientras el astro-rey surgía en el horizonte.

Cada vez más concentrados, proseguíamos en nuestro canto por la paz. Bajo el influjo poderoso de nuestros guías, aconteció un segundo desdoblamiento. Fuimos, a los pocos, desligándonos de nuestro cuerpo astral, penetrando en otra dimensión, con nosotros espíritus transmutados en luz, quedando con apariencia semejante a la de los seres que nos guiaron hasta aquel sitio.

Nuestros sentidos se tornaron más despiertos. Podíamos ver, oír y sentir, aunque estuviéramos a grandes distancias, bastando, para eso, el poder de nuestra voluntad. La sensación de bienestar y paz aumentaba a cada momento.

Con el campo sensorial ampliado, sentimos la belleza de la magia de aquel plano. Todo a nuestro alrededor, adquirió un ropaje nuevo. El bosque se transformó en una belleza diferente a la anterior. Los árboles quedaron translúcidos, y las flores tenían luz propia. Podíamos ver, a través de los troncos, de las ramas y de las hojas la savia llevando vida a todo el vegetal.

Vimos una luminiscencia suavemente multicolorida que se irradiaba, sutil, a nuestra frente. Se fue materializando, bajo nuestra mirada deslumbrada, un Ser bellísimo. Su cuerpo, bañado en luz, abrazaba todo el bosque. Se presentó con una túnica ajustada a la cintura por un largo cinturón verdoso. Sobre la túnica él traía un traje, de mangas largas, que le llegaban a los pies. La ropa era blanca brillante. Traía en la cabeza un turbante con una esmeralda y, sobre el pecho, un triángulo dorado engarzado en una cruz luminosa.

Su mirada bondadosa nos envolvió y, en ese momento, nos sentimos como hijos queridos de su alma.

¡Cuánta emoción! estábamos ante la presencia de nuestro amado Maestro Ramatís. Una mezcla de sentimiento de amor y reverencia se aposentó en nosotros. Del pecho del Maestro empezaron surgir chispas, puntos de luz, y pudimos ver, en su corazón, iluminado, pulsando por nosotros, surgir un Gran Portal y percibimos que, a través de Su Amor, transportaríamos más esta etapa de nuestra escalada evolutiva.

Con voz cariñosa, así el Maestro nos habló:

Paz.

Que las vibraciones cósmicas de la Inteligencia Suprema del Universo encuentren resonancia en nuestras almas.

En ese nuevo momento cíclico, tan importante para la Tierra, estamos uniendo nuestros esfuerzos y trabajando para rescatar el Planeta, para hacer surgir una nueva humanidad de las estructuras que perecen.

Luego, nuestra unión será completa. Habiendo sido rasgados los velos que separan la vida, entre los planos físico y extrafísicos, en una integridad cósmica, encarnados y desencarnados, extras e intraterrestres, juntamente con civilizaciones que habitan el Planeta, en otros planos, intercambiaremos experiencias, buscando nuevas alternativas para una vida más feliz, más completa, en la búsqueda de una realidad mayor.

Todos vosotros, habitantes de la Tierra, están viviendo momentos decisivos, en este período de transición planetaria, cuando muchos espíritus serán exiliados hacia otros Orbes, compatibles con sus vibraciones.

Los mundos y sus humanidades constituyen "Todos Orgánicos", aunque, cada ser posee individualidad única y características propias. A pesar de la libertad que os confiere vuestro libre albedrío, para que podáis por la propia voluntad, conocer el bien y el mal, hay un límite para la misma, y esta ya comienza a causar una preponderancia del mal sobre el bien, lo que ocasionará un desequilibrio dentro del plano de evolución planetaria previamente trazado por los Ingenieros Siderales. De esta manera, no habrá más condiciones de un aprendizaje, de un rescate, de los que vibran en el mal, junto con los buenos. Se comprende, así, que no será más posible tener reencarnaciones redentoras, pues ahí, el desequilibrio se hará sentir.

Como consecuencia, para la continuación de la evolución planetaria, siguiendo las líneas trazadas, previamente, por lo Alto, habrá, realmente, necesidad de alejamiento de esos espíritus, para una armonización del Planeta a las nuevas dimensiones que le compete recorrer.

Con la retirada de esos espíritus que impiden el avance del progreso, el Orbe Terráqueo estará listo para su trayectoria rumbo a sus elevados destinos.

Vuestra humanidad no está sola en su caminar evolutivo. "Seres de Altas Jerarquías" guardan y acompañan vuestra trayectoria.

Vuestra consciencia cósmica está despertando atendiendo a un llamado superior. Integrados a la Fuerza Mayor, la Luz de la Verdad y del Amor surgirá en vuestros espíritus sedientos de paz y amplios horizontes se develarán para el ser humano del tercer milenio.

Nuevos campos de trabajo surgirán, y cada uno actuará en el sector que le compete, de acuerdo con sus experiencias y aptitudes.

El amor puro y divino no conocerá fronteras. Toda la humanidad se constituirá en una gran familia, que caminará, de manos unidas, rumbo a un mundo mejor.

El ser humano, dentro de poco, alcanzará la Sabiduría a través de experiencias adquiridas en vidas sucesivas y, por el propio esfuerzo, bien orientado, llegará a planos más elevados. Podemos vislumbrar un Nuevo Mundo que se creará por la mano del propio ser humano. El Orbe Terrestre, renovado, bajo la vista de los Seres Ascendidos, irradiará energías positivas, formando un aura luminosa en torno del Planeta, revitalizándolo y fortaleciéndolo.

Ustedes serán los herederos de la Tierra, y el Amor, como base de la vida, les iluminará los pasos y les guiará siempre, en camino del futuro renovado con que el mañana de la Tierra les aguardará, y, por más lejos que estuvieran, les alcanzarán las estrellas fulgurantes que brillan en la bastedad de los cielos 

Maestro Ramatis

GER/GESH – 1992 – Vitória, ES – Brasil

Nota: Mensaje extraído del libro Pétalos de Luz.




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