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La llama de la fe

27/04/2020



Clarividencia: En nuestras reuniones de los viernes, en los Mantra de las 9:00 am, vi que siete hombres vestidos de monje, estaban saliendo de un portal existente en el GESH, solos muy blancos y con una capucha cubriendo sus rostros.

Todos llevaban una lámpara en la mano y se encaminaban a varios puntos de la ciudad de Vitória, yendo, cada uno, por un camino diferente.

No sé cómo, pero por un momento, me di cuenta que iban a diferentes partes del mundo y se encontraban con otros seres iguales a ellos.

Y dado un momento, entraron, sin dudarlo, en alguna casa, tomaron una llama de su lámpara, que se dispersaba, iluminando toda la casa. Entraban también en templos religiosos. Algunos fueron iluminados; otros, las llamas disminuían, al poco, se apagaban y la oscuridad volvía a aquel local.

Fui posicionada desde donde podía ver Tierra de forma panorámica, desde donde podía observar puntos iluminados en diferentes partes del globo.

¡Hermosa! Parecía una iluminación de Navidad.

En seguida, vino el mensaje de uno de los templarios.

 

¡Salve, Cristo!

¡Salve, Maestro Jesús y Su Evangelio!

Somos un grupo de siete, -los primeros templarios creados sobre la orden de Cristo-para la defensa y distribución de los mensajes del Evangelio.

Su creación fue noble y humanitaria, hasta que, un día, la mano del hombre desvirtuó la idea que nación santa y se convirtió en pecadora, por la avaricia y por el egoísmo humano.

Hoy, somos aquellos que continúan cumpliendo las órdenes de Cristo y distribuimos Su Luz en las casas donde encontramos las puertas abiertas para que el Dulce Nazareno pueda entrar.

Vamos a las casas de los hombres humildes, de los ricos, de los desesperados. Sin embargo, la llama se hace más fuerte, principalmente en la casa de aquellos que poseen fe, independientemente de su condición, puesto que la fe alimenta la llama de la esperanza en las promesas de Cristo.

Llevamos también la llama viva del Dulce Nazareno a los templos religiosos. Infelizmente, vemos que sus paredes, frías y estériles, no consiguen mantener encendida la llama del evangelio y, al poco, ella perece y se apaga, porque sus dirigentes, de corazones fríos, no consiguen desembarazarse de sus intereses para abrazar la causa que dicen profesar.

Entonces, una vez más, volvemos a los hogares. Son pocos los que nos acogen, que ejemplifican los mensajes traídos por lo Alto, de amor, perdón y fraternidad.

Dejamos en esta Casa (GESJ) un poco de esa llama. Nos revelaron que aquí ella estaría viva y pulsante, porque los que aquí frecuentan la distribuirán entre los hermanos de humanidad.

Lo que mantiene esa llama viva son vuestros corazones que, son simples y humildes, será el combustible del Evangelio.

¡Salve, Jesús!

 

Templarios

GESH - 07/12/2019 - Vitoria, ES - Brasi




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