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Las Tinieblas No Pueden Ofuscar la Luz

06/08/2006



¡Saludos pupilos amados!

A diferencia de otros tiempos, nuestra aproximación de la mente que canaliza nuestros pensamientos, se ha vuelto un tanto más fácil, permitiendo la proyección en respuesta a ciertos casos, en que la solicitud atiende anhelos, además del interés individual, de aquel que personifica la duda. Por lo tanto, dirigimos la respuesta a todos los trabajadores de última hora que, con los corazones tocados de sinceros sentimientos en la dirección del auxilio fraterno, suplican por el trabajo redentor, colocándose al Servicio de la Luz.

Todos, sin distinción, presentando las condiciones mínimas, son reclutados y conducidos por los Equipos de Trabajo al servicio, dentro de las posibilidades de realización de cada uno.

Sin embargo, el contacto con las realidades durísimas en el plano espiritual, en esta hora grave que la Tierra atraviesa, viene marcando profundamente las almas no preparadas, sin conocimiento y sin experiencia en el socorro fraterno. Manos vacías, que se extienden para el auxilio, pero no poseen todavía las callosidades que endurecen la piel, protegiéndola.

Es posible verificar que muchos de los pupilos amados, trabajadores de última hora, traen en sus conciencias fuertes impresiones de los acontecimientos vividos y de las escenas vislumbradas, pues esas nada de agradable tienen que ofrecer, apenas dolores, sufrimientos atroces, desesperación y penuria. Esos hermanos retornan con su mente impresionada y proyectan las negatividades asistidas en el recelo, en la duda, que terminan por provocar síntomas en sus cuerpos. 

Es importante afirmar que todos dispuestos a servir al Cristo, con los corazones repletos de amor, nunca están desamparados, y son conducidos al servicio que su alma aún imperfecta es capaz de realizar. Después de cada excursión de trabajo en el astral, los Supervisores son orientados a higienizar los cuerpos astrales de los trabajadores, permitiendo que el regreso al cuerpo físico no lleve residuos que perjudiquen el cuerpo de carne. Todos los cuidados se adoptan en el sentido de resguardar la integridad física del caminante encarnado. Que sus mentes se despreocupen, no creando nuevos obstáculos al servicio, trabajo-redentor. Es incluso una prueba para el espíritu imperfecto, sustentar la fe, en la luz que atraviesa las tinieblas e incólume pasa, irradiando fuerte del otro lado. Las tinieblas no pueden ofuscar la luz, así como el lodo no ensuciará el espíritu trabajador que sigue amando al prójimo. Confiar y servir.

Sois asistidos por Instructores Mayores, hermanos más viejos y preparados para el servicio; nada debéis temer. El trabajo es mucho, el sufrimiento impera. Es necesario sustentar las manos amigas en la dirección de los que lloran. Pocos trabajadores en esa hora, desean renunciar al confort, a la alegría, al descanso, para ver a su lado el dolor, el llanto, el lamento, y todos con coraje suficiente, precisan seguir adelante enfrentando con gallardía, la tarea que se os presenta, como escalera de progreso y ascesis espiritual.

Es hora de dolores y sufrimientos sí, pero también de redención y renovación íntima, para aquellos que deseen.

Que Jesús nos bendiga, hoy y siempre.

 

Ramatis

GESJ - 12/07/2006 - Vitória, ES - Brasil




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